3 maneras de incluir la meditación en tu día a día

Aprender a meditar reforzará el control sobre las emociones cotidianas, controlando los niveles de ansiedad y reduciendo el estrés.

Los beneficios de la meditación son muy reconocidos. La meditación puede ayudarte a aumentar la calidad de las funciones cognitivas, disfrutando de una mayor capacidad de concentración, una comprensión más profunda de la existencia del tiempo presente y una mayor comprensión de las circunstancias y de las personas que nos rodean.


¿Cómo empezar a meditar?

El estado de la meditación, con el que podemos llegar a la sensación de felicidad en equilibrio con la de bienestar, se nutre desde dentro y no se alcanza la primera vez que decidimos cerrar los ojos y centrarnos en la respiración. Comenzaremos a ver resultados a medida que nuestra práctica aumente y se vuelva más consistente. Como con cualquier otra tarea o meta en nuestra vida, la mejor manera de comenzar es encontrar la orientación adecuada. Con la meditación, esta guía vendrá con la figura de un maestro, incluso si hay otras fuentes de información significativas que pueden ayudarnos a empezar.

Aquí tienes tres maneras de incluir la meditación en tu día a día:


1.Dirige tus pensamientos conscientes a examen

Dejar la mente en blanco es imposible para aquel que no medita. No somos capaces de mantener los pensamientos sin distraernos y sin fijar nuestra atención en ellos. Si nuestra mente no se calma, hay que empezar a entrenar al pensamiento para meditar y aprender más sobre el tema leyendo. La Sagrada Tradición del Yoga ofrece una visión de la filosofía y la práctica para disfrutar una vida espiritual en esta época actual. Aunque solo sean 10 o 15 minutos al día, focaliza tu cerebro en estas ideas y aprende más sobre cómo tener una vida yogui y feliz. Aprovecha la hora del almuerzo para leer y relajarte un poco o prueba de encontrar la iluminación en las enseñanzas de este libro. Si puedes cerrar los ojos tranquilamente y dirigir tu concentración a una respiración profunda para llegar a una pausa consciente, hazlo la mayor parte del tiempo.


2.Sigue la corriente

Aquietar la mente es complicado si te encuentras en medio de un huracán de ideas, interrupciones y conversaciones. No existe un único momento para meditar, pero hay veces que los resultados de esta práctica se verán inmediatamente. Como un marinero que espera a tener la marea más adecuada para salir a navegar, deberíamos esperar esos momentos del día y según nuestros estados anímicos para meditar. La salida y la puesta de sol son los momentos del día en los que la naturaleza nos invita a contemplar un estado diferente – ni despiertos ni dormidos – meditando. Desde luego, cualquier momento es más adecuado que ninguno, así que tienes unos minutos antes de acostarte, deberías hacerlo. Dedica de 10 a 20 minutos antes de acostarte para concentrarte en tu “aquí y ahora”, agradece las cosas que has logrado en tu día y trata de despejar los pensamientos de tu mente. Mantén una respiración profunda, silenciosa y nasal durante el tiempo que dure la práctica. Te preparará para que tu cabeza descanse en la almohada y te duermas fácilmente.


3.A primera hora del día

Puede parecer difícil despertarse cuando sale el sol, pero cuando se trata de encontrar la paz interior y la felicidad, vale la pena. Si no puedes hacerlo, dedica unos 20 minutos (o el rato que puedas) a meditar al despertarte. Abre los ojos, estírate y bosteza. Siéntate a un lado de la cama o busca tu espacio para meditar. No olvides cubrirte la espalda con tu manta o abrigo para meditar, necesitas estar cómodo para que no se dispare ninguna alarma por culpa del frío o de la sensación de incomodidad. Cierra los ojos y concéntrate en la respiración. Lleva tu atención a la frente, en el entrecejo. A medida que avances e interiorices las enseñanzas, este estado “feliz” alimentará tu día a día.

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