Cómo combatir la obesidad infantil

Niños saludables en un mundo con excesos. Aquí tienes cómo prevenir la obesidad infantil de una manera sana y alegre.

Con casi la mitad de la población infantil detectada con un peligroso sobrepeso solo en el Reino Unido, ahora es más importante que nunca que mantengamos a nuestros hijos sanos, felices y activos. Pero, ¿cómo podemos hacerlo de la manera más efectiva y llamativa para ellos? Sigue leyendo para averiguarlo.


1.Lo primero es lo primero: estate atento desde las primeras etapas

Lo creas o no, puedes conseguir que tu hijo sea receptivo a los alimentos buenos para ti incluso antes de que des a luz. Una investigación de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos evidencia que lo que comes durante el embarazo puede tener un efecto dominó sobre la comida que acabará disfrutando tu hijo. Estás modelando literalmente sus hábitos alimenticios para el resto de su vida. Así que minimiza la comida basura, maximiza las verduras y observa cómo le va naciendo el gusto.


2.Reeduca la manera en la que tu hijo percibe la comida

Desafortunadamente, los niños no siempre le dan la bienvenida con los brazos abiertos a sus cinco comidas al día (por decirlo de algún modo). Pero este no tiene por qué ser el caso.

Si haces comidas saludables interactivas y entretenidas, automáticamente tus hijos estarán más interesados en comérselas, especialmente si han jugado un papel importante a la hora de prepararlas. Involucra a tus mini-yos en el proceso de cocción, permitiéndoles mezclar, hacer puré o simplemente observar lo que estás haciendo: jugar al chef les conferirá un sentimiento de orgullo y pertenencia sobre el plato y a su vez, los favorecerá a disfrutar más de la comida.

Un toque de creatividad no le hace daño a nadie. Aumenta el atractivo de tus comidas preparando platos favoritos de casa con giros saludables como macarrones con queso y vegetales, mini pizzas de coliflor o mini hamburguesas de pavo: son mucho mejores para ti y tu familia apenas notará la diferencia.

Por último, no cojas atajos cuando se trate de preparar la comida, especialmente, en el desayuno. En lugar de llenarles de cereales altos en azúcar por las mañanas, atiende a tu pequeño con una tortilla o tortitas de plátano y avena para una victoria instantánea saludable (y sabrosa).


3.Cambiar su relación con el deporte

Incrementar el compromiso de tu hijo con el ejercicio es otra gran solución para mantener a raya los problemas de salud y peso. Para padres con niños que aman los deportes, esta es una tarea bastante fácil, pero ¿qué haces si los tuyos los odian?

Los niños a quienes no les gustan los deportes pueden haber tenido una mala experiencia anteriormente o creen que no son "lo suficientemente buenos". Hay un par de maneras de ayudarles. En primer lugar, antes de inscribir a tus hijos en alguna actividad asegúrate de que hayan tenido tiempo de familiarizarse con el deporte y aprender los conceptos básicos en casa para que puedan asistir a su primera clase con confianza.

Liderar con el ejemplo les ayudará a acercarse al deporte más fácilmente así que llévalos en bicicleta, dar un paseo por el parque o simplemente lanza un disco volador por el jardín con regularidad. No solo se sentirán inspirados por ti sino que el deporte se transformará en un "espacio seguro" para ellos, convirtiéndose en un pasatiempo que asociarán con buenos momentos en lugar de ansiedad. Hazlo pasito a pasito y se convertirán en mini profesionales del baloncesto antes de que te des cuenta.

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