Cómo enseñar a nadar a los niños: una guía simple y detallada

Enseñarle a un niño a nadar puede ser un auténtico desafío. Aquí tienes los cinco pasos que puedes seguir para ayudar a que los bebés acuáticos ganen confianza en la piscina.

Enseñar a nadar a tu hijo ayuda a que aumente su confianza en el agua. Aprender a nadar pronto implica que puedan disfrutar chapoteando en la piscina, además de mantenerse en forma y activos. También evita que nuestro moderno estilo de vida sedentario se asiente. Aumenta la capacidad respiratoria, la coordinación, la fuerza y la flexibilidad y las clases de natación son una manera fantástica para que los niños hagan nuevos amigos.

Pero no solo es importante para divertirse. Aprender a nadar es crucial para la seguridad de tu pequeño: puedes salvar la vida de tu hijo algún día evitando un accidente por ahogamiento.

El dominio del agua puede conseguirse con el apoyo y la orientación adecuados. Nunca es demasiado tarde para comenzar: Holmes Place enseña a niños de todas las edades y aptitudes. Naturalmente, dejarlo en manos de profesionales es la mejor manera de garantizar que tu hijo aprenda a nadar de forma correcta y segura pero hay pasos que puedes seguir por tu cuenta y enseñarles esta habilidad de por vida:

1.Establece un horario de sesiones cortas

Si no asistes a clases, tiene sentido establecer un horario de sesiones de natación para tu hijo. Si tratas de enseñarles varias cosas en un día, van a olvidarlo, confundirse y cometer errores. Marca las fechas de los días que van a tener la sesión en tu agenda y atente a ellas. Prueba con media hora de natación por sesión, un tiempo óptimo para mantener a los niños ocupados y recordar lo que han aprendido.

2.Comienza con las patadas

Enseñar a nadar a los niños generalmente comienza con las patadas. Afortunadamente para padres y maestros, les encanta. Haz que se cuelguen un flotador o al bordillo de la piscina y pateen con las piernas lo más rectas posible. A muchos niños se les hunden las piernas por lo que es importante ayudarles a equilibrar el cuerpo primero para ayudarles a mantenerse a flote.

3.Burbujas y respiración

Una vez que tu hijo domina las patadas, enséñale a hacer burbujas en el agua. Incluso puedes hacer esto en el baño de casa. Pídeles que contengan la respiración y metan la boca en el agua, moviendo gradualmente la boca y la nariz. Muchos niños pueden ponerse nerviosos con esta lección. Para que sea menos intimidante, hazlo con ellos para que puedan ver que estás bien y que tus ojos y tu cabello están secos. Las gafas de natación son perfectas en esta etapa: los pequeños creen que son geniales y les permiten ver bajo el agua.

4.Braza

Una vez se sienta cómodo con su cara dentro del agua enseña a tu nadador “en construcción” a utilizar los brazos y atravesar el agua. Para los niños con fuerza limitada en el brazo, la braza es el mejor golpe de natación para enseñar: alternando las patadas y combinando las piernas con movimientos de estiramiento y tracción de brazos y manos. Después de un tiempo, verán que utilizar brazos y piernas al mismo tiempo es algo natural.

5.Enciéndelo

Lo último que necesitas cuando intentas enseñar es un niño aburrido. Una de las mejores maneras de ayudar a que el aprendizaje sea divertido es convertir las lecciones de natación en un juego. Desafíalos a nadar distancias más largas, nadar con un hula hoop o recoger palos de buceo del fondo de la piscina. Utiliza juguetes y flotadores y proponles carreras para que tu hijo tenga predisposición para aprender a nadar. Por supuesto, los niños son naturalmente más propensos a desobedecer a un padre, por lo que la combinación de tus sesiones con las lecciones de un instructor de natación ayudará a tu hijo a progresar. Cada niño es diferente, pero cuanto más asisten a clases, más rápido aprenden.

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