Cuatro maneras de encontrar la paz interior

Desde una respiración correcta hasta cambiar malos hábitos, estos cuatro consejos pueden ayudarte a reducir el ritmo, vivir más tiempo e inyectar más felicidad en tu vida.

Encontrar la paz interior es importante. Implica enfocar tu atención en algo: el momento presente, algo que no es fácil de hacer para todo el mundo. Mientras lees esto, ¿estás realmente aquí? ¿O tu cabeza va de un lado a otro ¿Estás pensando en la lista de tareas que te quedan por hacer durante el día? o ¿Si llegarás al plazo establecido? o ¿Qué cenarás esta noche?

¿Cuántas veces te has subido al coche y conducido hasta un lugar seguro? Y te has preguntado a continuación cómo has llegado allí ya que estabas con la cabeza en otro lado. Antes de tomar consciencia y encontrar la paz interior, debemos aceptar las tonterías que, a veces, podemos llegar a hacer. Y después, tenemos que cambiarlo. Aquí tienes cómo hacerlo:

1.Organiza tu vida

Lo primero es lo primero: elimina obstáculos. Consulta el calendario y cerciórate de saber qué tienes en las próximas dos semanas. Revisa tus objetivos, piensa si tu vida necesita un reequilibrio y anota lo que necesites cambiar. Lo que más te importa ¿La salud? ¿La familia? ¿Un proyecto especial? Una vez lo tengas claro y fijes las acciones, podrás seguir con tu vida con menor esfuerzo. Habrás incorporado un mecanismo más consciente en su lugar para que la calma llegue más fácilmente.

2.Respira más a menudo

Es algo obvio y, sin embargo, lo pasamos por alto. Una respiración profunda y controlada propicia una “respuesta relajada", ralentizando nuestro ritmo cardíaco, relajando nuestros músculos, calmando nuestros nervios y estimulando nuestro sistema inmunológico. Inspira y espira desde el vientre y la nariz y espira un rato más de lo que inspiras. Tanto si acabas de perder el tren como si tu jefe tiene un dolor tremendo, la sensación de estrés habitual se convierte en una barrera a la hora de conseguir la paz interior. Convertir la respiración en tu aliada y conocer tu cuerpo puede ayudarte a pensar y sentirte mejor.

3.Sea lo que sea, hazlo conscientemente

Come, camina, respira y huele con atención plena. Sí, es la palabra de moda en lo que se refiere a bienestar, pero tiene más sentido cuando se utiliza en la práctica del sentido común. En pocas palabras, mindfulness significa reconectar con los sentidos. Aquí tienes un ejemplo: la próxima vez que tengas una tableta de chocolate, no te la comas toda de golpe. Obsérvala, inspírala – date cuenta de cómo tu boca empieza a salivar. Póntela en la lengua y entonces. saboréala de verdad. ¿Es salada? ¿Cremosa? ¿Sabrosa? ¿Cómo te sientes? Ten en cuenta las sensaciones que experimentas en la boca, la garganta y el cuerpo al comer, así como el gusto que te deja.

4.Busca el lado positivo

Es más fácil decirlo que hacerlo, ¿no? Una vez tomamos consciencia de cómo nos llega a afectar la negatividad con reacciones físicas no deseadas, desde elevarnos la presión arterial hasta problemas digestivos, no solo resulta una manera más fácil de sentirse en paz con uno mismo, sino que también mejora tu salud. Dedica más tiempo a concentrarte en las emociones como la gratitud, la esperanza, la diversión, el orgullo y la inspiración. Escucha la música que te gusta. Lee libros que te hagan feliz. Libera endorfinas con una divertida clase de ejercicios. Deja de trabajar hasta tan tarde y descansa más; tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

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