Los peores errores que cometes a la hora de comer

Comer menos, comer sano... ¿sin ver resultados? Deja de cometer estos errores comunes

¿Limitas tu ingesta de calorías, evitas las bebidas gaseosas y eres el último en comerte esas tentadoras galletas en las reuniones de la oficina? Y ¿por qué no ves resultados por el camino? Asegúrate de que no estás cometiendo estos errores para una alimentación saludable:

1. Estás comiendo alimentos "dietéticos". Esas comidas de bajas calorías para microondas, batidos y barras pueden ser convenientes, pero no te están ayudando a perder peso y carecen de nutrientes. Come raciones saludables de alimentos frescos, orgánicos y de temporada para mantenerte lleno durante más tiempo. Para una merienda rápida, prueba con un yogur griego con fresas jugosas o prepárate una tortilla rápida con aceite bajo en grasa en lugar de comprarte algo “de mentira” en la tienda de abajo.

2. Tiras la casa por la ventana con las grasas saludables. Aguacates, nueces, aceite de oliva virgen extra... no se puede negar que estas grasas monoinsaturadas son increíblemente buenas para tu corazón. Pero si te pasas con la cantidad- chorros de aceite en el pescado de la cena, un aguacate entero en la ensalada, una bolsa entera de frutos secos en un momento - puede llegar al punto donde estos increíbles alimentos te estarán haciendo ganar grasa.

3. Tu café es una fuente de calorías. Para muchas personas, el día no puede empezar sin su dosis de café. Ese chute de cafeína no es malo – se ha demostrado que una taza matutina contiene múltiples beneficios para la salud, incluyendo la reducción del riesgo de padecer una enfermedad cardíaca y cáncer- pero si sueles ir a la cafetería de barrio y te pides un café aromático para llevar con azúcares adicionales, miel, cremita y leche entera puedes entrar en shock cuando hagas recuento del número total de calorías.

4. Siempre con tu ensalada a cuestas. No hay nada malo en escoger una ensalada, ¿verdad? Contrariamente a la creencia popular, una ensalada “que no te haga sentir culpable” puede que no sea tu mejor opción después de todo. Si eliges una demasiado ligera, te arriesgas a no consumir las calorías suficientes para saciar la hormona del hambre. Por otro lado, a menudo se les añade, una cantidad extra de grasa y de calorías: aderezos cremosos, picatostes, queso azul, nueces confitadas y entrantes aceitosos con los que te pillarás los dedos.

5. No planeas. ¿Te mueres de hambre al cruzar la puerta de la oficina al gimnasio? No eres el único. Pero si no tienes nada preparado para comer, no estás eligiendo el mejor momento para decidir cuál va a ser tu cena. Tu cerebro está diseñado para desear alimentos ricos en calorías cuando tienes hambre, por lo que puedes sentirte tentado a ir a por esa pizza (si no has atacado ya ese bote de galletas para merendar antes de la cena).

6. No comes suficientes carbohidratos después de entrenar. Se dice que los carbohidratos son malos para nosotros. Eso tiene una parte de verdad, pero sólo si comes los equivocados. Si has sudado mucho en una clase de gimnasia, pedaleado hasta dolerte o te has esforzado a correr ese quilómetro extra, es necesario repostar correctamente. Tus músculos necesitan glucógeno para repararse y crecer más fuertes y puedes obtenerlo de los "carbohidratos buenos" con las frutas, verduras, pasta integral y legumbres.

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