¿Puede ayudarte el ejercicio a conseguir (y mantener) un trabajo mejor?

El ejercicio nos permite absorber más información, trabajar más eficientemente y ser más productivos.

Cuando pensamos en los beneficios del ejercicio, tendemos a pensar en sus múltiples y reconocidos beneficios físicos, como la salud cardiovascular, la diabetes, el control de peso, la osteoporosis ...

Como muchos trabajos requieren habilidades físicas, la relación entre la actividad física y el lugar de trabajo puede racionalizarse fácilmente. Por lo tanto, si una persona está en forma, será capaz de realizar tareas más exigentes físicamente, como llevar más peso o trabajar más tiempo y de manera más intensa sin tener que hacer tantas pausas. Sin embargo, en el mercado laboral actual, la mayoría de los trabajos requieren poco o ningún esfuerzo físico. En este sentido, el fitness y la productividad parece que no están muy relacionados.
Sin embargo, en la última década, los científicos han reunido pruebas convincentes que sugieren que, de hecho, hacer ejercicio de manera habitual influye en la forma en la que pensamos.

Los estudios demuestran que nuestro rendimiento cognitivo se beneficia inmediatamente del ejercicio. Y pocas cosas mejoran tanto aspectos relevantes como la capacidad de concentración, un aprendizaje más rápido, la disminución del estrés, el aumento de la creatividad en el desempeño de nuestro trabajo.

Las investigaciones muestran que la forma en la que el cerebro procesa la información cambia con el nivel de actividad física del organismo, pero aún más importante, la actividad física cambia eficazmente el cerebro, tanto a nivel morfológico como funcional.

Un estudio de la Universidad de Cambridge evidenció que alrededor de medio millón de personas en el Reino Unido sufren de estrés relacionado con el trabajo a un nivel que creen que les está haciendo enfermar. Si bien hay otras maneras de aliviar el estrés en el lugar de trabajo, como priorizar tus proyectos cada día, mantenerte organizado y ser capaz de decir que no cuando lo necesites, el ejercicio físico encabeza la lista.

Cuando haces ejercicio, tu cuerpo libera endorfinas, que reducen los niveles de estrés, entre otras cosas. Cuando no estás tan estresado eres más capaz de lidiar con tus colegas, empleados y/o clientes. Estás menos irritable, tienes un mayor enfoque mental y más creatividad y puedes dar prioridad a las tareas porque puedes pensar con más claridad.

¿Qué nos impide practicar más ejercicio? Para muchos de nosotros, la respuesta es simple: no tenemos tiempo. Pero seamos claros: lo que realmente queremos decir cuando decimos que no tenemos tiempo para una actividad es que no la consideramos una prioridad, dado el tiempo que tenemos disponible. Es por eso que la investigación da a conocer los beneficios cognitivos del ejercicio y resulta tan necesario.

El ejercicio nos permite absorber más información, trabajar más eficientemente y ser más productivos. En lugar de ver el ejercicio como algo que nos aleja de nuestro trabajo, es hora de que consideremos la actividad física como parte del trabajo en sí. La alternativa, que consiste en procesar la información más lentamente, olvidarse con más frecuencia y frustrarse fácilmente, nos hace menos eficaces en nuestros trabajos y más difíciles de relacionarnos con nuestros colegas.

¿Cómo se puede incorporar con éxito el ejercicio en tu rutina?

Identifica una actividad física que realmente te guste. Cuando vemos el ejercicio como algo que hacemos por diversión, es más probable que lo sigamos practicando.
Hazte parte del grupo, no del colectivo. Socializarse hace que el ejercicio sea más divertido, lo que aumenta las posibilidades de que sigas haciéndolo.

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